09 julio 2009

London Imperial War Museum

Nos quedaba una mañanita antes de tener que perder el tiempo entre llegar esperar y volar... Y como elección pues sin pensarlo mucho fuimos al Imperial War Museum, que uno tiene una curiosidad de siempre por la segunda guerra mundial, cosas que pasan. De camino vimos este edificio particularmente feo, curioso el periodo arquitectónico de los 60 a 80, han dado joyitas del feismo por todo el mundo...


A la entrada del museo unos pedazos de cañones de barco que ya ya. Estos museos siempre tienen su que, porque se supone que lo de la guerra no es para vanagloriarse, es algo malo malo. Pero por otro lado hay que recordar lo pasado para no repetirlo (y ni con esas se aprende, pero en fin). Había visto cosas por Alemania, que tiene una visión de la guerra. Pero los ingleses también han estado metidos en unos cuantos fregaos y encima saliendo siempre victoriosos, con lo que su punto de vista es algo diferente.

El logo del museo esta bien pensado. Hace referencia al Blitz, los bombardeos nazis sobre Londres y el resto de Inglaterra, y esos focos de luz para localizar los aviones. Parece que el Blitz es lo que más les duele, sufrieron en su tierra las consecuencias de la guerra, y eso ha pasado pocas veces en tiempos modernos (a parte del terrorismo, pero eso es otra cosa).

Y a la entrada también tienen un trocito de muro de Berlin, bien conservado. El espiritu del museo es bastante anti belicista o ser consciente de las consecuencias de la guerra. Aunque no se puede olvidar que es un museo de guerra, así que el punto fetichista pues no sepuede abandonar.

Con esos cañones, y esos pedazos ded obuses, el mensaje queda un poco ambivalente. Pero luego la exposición sobre el holocausto te quita toda la sonrisa. No es lo mismo que ver un campo en su sitio, pero tela. Vergüenza de la raza humana da.

Peor luego en el hall tienen piezas de las distintas guerras. Fundamentalmente de la primera y segunda. Esto es un periscopio terrestre de la primera guerra mundial, fabricado en Jena.

Otro icono de la segunda guerra mundial. El jeep, en este caso un modelo de la cruz roja. Una cosa que hay que reconocer a las guerras, por culpa de que somos como somos, es la gran cantidad de avances tecnológicos e ingenieriles que se dan en este campo, donde parece que invertir dinero no importa tanto. Lástima. Pero luego se pueden ver joyas de la ingenieria como esta.

O otra, un motor de un V2, debe ser un diseño de Von Braun, precursor de la carrera espacial en un sentido. También de los misiles balísticos en otro. Sorprende pensar que en los 40 ya estaban liando cosas como esta, sin casi tneer ni ordenadores. Y ver colgados algún avión avión reactor alemán de la segunda guerra mundial, impresiona.

Otra animalada del progreso humano, una replica de Little Boy, la primera bomba nuclear que arrasó Hiroshima. Impresiona. Aunque uno hecha en falta un poco más de crítica sobre las consecuencias del tema nuclear.

Luego están los tanques reales, que uno ha visto en las pelis, o en aquellos modelitos de plástico de los sobres de a 25 ptas. con los que tanto hemos jugado. En este caso es un T31, creo, un modelo ruso, una bestia, pintado como en la 2nd WW, aunque este este fabricado en los 50 en checoslovaquia y acabase en el museo tras ser capturado por el ejercito israelí en los 70. Madre mía. Otros tanques que había por allí, un Matilde, de la guerra del desierto, el tanque que uso Montgomery, un Willie americano, y un pedazo de panzer aleman.

Y colgando del techo unos cuantos aviones. Creo este era un Spitfire, famoso caza en la defensa de la batalla de Inglaterra. La última guerra con aviones de hélice, tenía su que las batallas aereas. Nada que ver con TopGun.


Luego hay más exposiciones explicando los diferentes conflictos sobretodo las dos guerras. COn uniformes de los distintos bandos y los distintos frentes. Y se ven cosas como el original del famoso cuadro de reclutamiento en la 1st WW del ejercito inglés.

O algunas tablas de las trincheras, donde ponían nombres de lugares conocidos, o alegóricos...

Una de las cosas curiosas que tienen son dos recreaciones de ambientes, con muñecos y tal. Pero con sonidos, y olores de como era la situación. El primer ambiente es el de las trincheras, y aunque el suelo no tiene barro y sabes que no es más que una exposición, ya te pone los pelos de punta. La guerra no es nada bonita. El otro ambiente imita un refugio del Londres en pleno Blitz, durane un bombardeo y luego como queda la calle tras las bombas. El refugio se mueve y todo cuando simulan el impacto.

Luego más exposiciones, sobre la segunda guerra mundial. DOnde se ve el águila capturada el en Reichstag en la toma de Berlin, cuando un soldado ruso se la dio a los ingleses. Historia pura. Hay más exposiciones, una que cuenta lo grande que era Montgomery (je, y la soberbia que tenía y sus líos con Eisenhower nada), curioso ver documentos de su puño y letra. Luego otra que habla de la guerra fría y los conflictos que han sucedido desde el fin de la segunda guerra mundial. Y hay que ver que los ingleses se han métido en fregaos, no paran. Otra exposición mostraba la vida de los civiles y los niños en el Blitz, con casitas y tal, no estaba mal. Una temporal sobre los soldados de las colonias. Alguna galeria con pinturas, y la del holocausto, que siempre pone mal cuerpo, veas donde lo veas. Había otra sobre los cuerpos secretos ingleses curiosa también, como eplicaban la necesidad de las acciones detrás de la líneas, y el espionaje.


Y en la segunda planta, más cositas de muestra, como las cabinas de los Lancaster, los bombarderos ingleses. Sorprende ver lo austeras e incluso incomodas que podían ser las cabinas de los aviones, y ya no digamos los submarinos. La guerra no es bonita, ni comoda. Es una cosa que sorprende siempre en la ingenieria militar, uno piensa siempre que debe ser lo último de lo último. Que puede que sí, peor sobretodo es funcionalidad y resistencia, los chismes tienen que aguantar lo que se les eche, no vas a ir al campo de batalla con un Mac teniendo miedo de que se te raye... Esto se llevo al extremo en la segunda guerra, donde las cosas eran para ya, y todo nuevo avance se aplicaba de immediato, la guerra tecnológica detrás era impresionante. El final de la segunda guerra en Alemania fue más una carrera entre rusos y americanos para pillar la info y los ingenieros y cientificos alemanes que una preocupación por liberar a los ocupados.

En fin, que más cosas de las qe pensaba que habría en el museo, a lo tonto se paso el rato viendo parte de la historia del siglo XX, que no deberíamos ver repetida...

Luego poco tiempo nos quedaba, peor aún dimos un paseillo, y como no, pasamos por delante del Big Ben. No se puede ir a Londres y no pasar por allí y hacer la correspondiente foto.

Y ya no dio tiempo de más. Regresamos a la ciudad condal, que siempre que vuelves de una gran ciudad como esta, parece que sea simple provincias.

08 julio 2009

London up & down

El segundo día nos dedicamos a pasear por la city, y quien dice pasear dice patear todo el día y atravesarla de arriba a bajo. EMpezamos por la Argyle street, cerca de King Cross.

Camino Candem, nos cruzamos con un coche inglés aparacado bajo una virgen, supongo protectora, y me recordo una imagen muy similar que ya puse de Nápoles.

La calle principal de Camden, con esas tiendas coloreadas y adornadas, la calle llena y tenderetes por todos los lados...

Una tienda de bambas.

Otra zona del mercado, que había muchas, con una maniqui leona.

Mira que hay tiendas super fashion, y paraditas con cosas cool, y super moderno y tal, aunque se nota que menos discos que antes. Pero para tienda molona se lleva esta la palma, Cyberdog, que vendía como ropa fosforecente o algo así, a la entrada te avisan que hay luces estroboscopicas o asi, y solo entrar tienen una gogo bailando con música trance a todo trapo, y no son ni las 10 de la mañana... Y bajas a bajo y es todo ropa de plástico fosforecente, con unos empleados con crestas amarillas jugando con bolas de malabares, una iluminación rara estilo discoteca pastillera y una música que tela. Impresionante. Que moderno esto de Camden, esto no es Inglaterra, esto es el mundo... Sobretodo por la cantidad de guiris de todos lados, catalanes en particular también, que andaban pululando por el mercado. Y tanto fashion, tanta paradita, uno acaba saturado y al final, como de costumbre cuando hay mucho, pero parecido en todas las paradas, te vuelves a casa sin comprar nada...

El siguiente paso fue llegar al Regency Park, donde tienen como un jardín de la reina o de algún familiar donde se dedican a plantar variedades de rosas, y hay de muchos tipos. Fuera del jardín el típico parque grande de cesped de Londres, donde la gente se reune a corretear o tumbarse en los días soleados, y que la verdad dan un poco de envidia quepor aquí no tengamos esos parques de cesped tan grandes.

Saliendo del parque nos fuimos a pasear por otro de los tópicos londinenes, bajamos por Baker Street, la calle de Sherlock Holmes, personaje que no existio de verdad, pero que parece tiene casa y museo. Y nos metimos en Oxford Street, que viene a ser la calle de los grandes almacenes, y como era sábado o vaya a saber, estaba cerrada al tráfico, todo peatonal, y abarrotada de gente acarreando bolsas, de compras, y no todos guiris, los autóctonos también disfrutan del capitalismo como cualquiera.

Siguiendo por esas calle del centro pasas por la inevitable Picadilly Circus y su eros, que de día tienen otro aspecto, aunque siguen abarrotadas de gente. Luego tiramos hacía el sur para irnos al Southbank del Thames. Pasando por más calles conocidas, como Carnaby St., y ya eran demasiadas horas de resistencia capitalista, así que al final sucumbimos, y alguna compra cayó. Siempre queda bien decir eso de si bueno el fin de semana pasado estuve de rebajas en Londres y tal... :D

Llegamos al río, y atravesamos Hungerford bridge, ninguno de los más conocidos, pero tiene unas buenas vistas del London eye, y del Big ben.

Paseando por la ribera sur del Támesis, unas vistas del río con la catedral de St. Paul al fondo.

Y nos llegamos a la Tate Modern. Que siempre merece una visita, interesante, siempre hay alguna sala que ha cambiado. Y alguna exposición interesante, aunque cuando las cobran las cobran. Esta vez visitamos una retrospectiva del Futurismo, que estaba chula, y paseamos por la colección, que siempre apetece pasarse un ratillo por allí.

Continuamos el paseo al lado del río, una vista del puente del milenio.

Y más puertas de colores.

Y londres al anochecer.

Ya de noche pasamos por el ayuntamiento, que es ese edificio medio aboyado de cristal.

Y para acabar una vista nocturna del London bridge. Otra de los iconos londinenses.

Y hasta aquí el paseillo, en el que hubo sus momentos de descanso, con ale, que dicen va bien para recuperarse del ejercicio, y poco más daba ya de sí el fin de semana.

07 julio 2009

London & Greenwich

Pues como las vacaciones parecen tardar más de lo que parece nos hemos tomado un fin de semana para ir de paseo a Londres, una ciudad que tiene miles de cosas para ir viendo, muchas pendientes de la última visita, y muchas que se han quedado para la siguiente. Para ver más chimeneas inglesas.


Empezamos la visita el primer día por Greenwich, primero por el Old Royal Naval College.

Donde esta el salon pintado de la Universidad de Greenwich. Y al otro lado la capilla. Un poquillo sosas, pero curiosas.

Pero a lo que se va a Greenwich es a ver el observatorio y el meridiano, claro que lo del meridiano es una cosa más bien abstracta. Desde el observatorio se ven el museo maritimo, que tiene una curiosa exposición sobre la exploración del mar, celebrando mucho las expediciones inglesas del siglo XIX, y al otro lado the Queen's house.

Y este es el observatorio real, donde estan los restos de Halley, que estuvo trabajando aquí, junto a otros cuantos.

Y por lo absurdo del tema no pude evitar de hacer lo típico, estar entre el oeste y el este, aunque claro si lo piensas, que significa esta línea arbitraria, que además ya he atravesado muchas veces por tierras aragonesas...

Pero hicimos la cola para hacer la fotico al chisme que indica por donde pasa el meridiano en ese trocito de planeta. Donde dijeron, va tira desde aquí y tira... Curioso el problema de medirlos, cuanto avance produjo por necesidades marítimas. Y por Greenwich poca cosa más, el museo del observatorio esta bien, con las cosas de los relojes y las medidas del tiempo, la casa como era en la época de apogeo del tema, cuando Londres estaba lejos y no alrededor. Y luego el parque, lleno de ardillas. EL mercado del pueblo, con cosillas y poca cosa más.

Al lado también esta el Peter Harrison Planetarium. El harrison este se llevo una pasta por idear el cronómetro marítimo, y bien merecido que lo tuvo.

Por la tarde nos fuimos al museo de la ciencia. No esta mal, aunque me parecio más pequeño que el de Munich. Por gustos, la sección espacial siempre llama mi atención, como este poster checo de Valentina Tereshkova.

O una de las capsulas del programa Apollo. EL museo pues amplio, con secciones más curiosas que otras. Remarcar las reconstrucciones de las máquinas de Babagge, construidas en los 90 para demostrar si eraposible haber construido con tecnología del siglo XIX máquinas de computación, Y aunque complicado se demostro que si eran capaces de hacerlas funcionar. Aunque complicado, es una buena base para muchas de las historias steampunk.

Camino Hyde Park, las callecitas de Ennismore Gardens.

Casi parecen meditérraneas...

Pero no dejan de ser inglesas, con esas puertas coloreadas.

En Hyde park había una gran valla, cercando un concierto en el que estaban tocando los Blur. Aunque mucha gente seguía disfrutando del parque de gratis, con la música de fondo.

Y poco más ese día, alguna ale en el pub de turno y way out para el día siguiente.

26 junio 2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire

Pues pim pam, ya nos hemos leído el 'Millennium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire' de Stieg Larsson. Ha sido un visto y no visto, y es que como era de esperar la tercera y última parte de la trilogía Millennium engancha tanto o más que las dos anteriores, y además es una continuación más que directa de la segunda. Los personajes principales de las anteriores, esos arquetipos con aristas que tan bien funcionan y que consiguen que empatices con ellos enseguida, para saber que les pasa, y más polis buenos y polis malos, y malos muy malos, y muchas subtramas, y acción sin parar y dialogos interesantes. Una mezcla de novela río siguiendo varios personajes, pero con los toques de novela negra, y novela de espias. Vamos, al Larsson a veces se le ven los andamios, se le va la pinza más de una vez, y más vale no profundizar mucho. Pero es igual, se le perdona todo, es puro entretenimiento y funciona al 120%, uno disfruta leyendo las distintas aventuras. Y no es algo nada fácil de conseguir, cosas como esta pasan poco, así que muchos lamentaremos la imposibilidad de leer más obras de Larsson. Pero como engancha.

25 junio 2009

Vista

Macba. 18.06.2009. Mirando hacía arriba por alguna esquina.

24 junio 2009

Hidrantes, dosis 53

Más hidrantes acumulados. Más muestras del arte objeto.




Marta, siempre insaciable, envia estos cuatro de los alrededores de Augusta Raurica (CH). Algunos curiosamente decorados, otro camuflado en un prado...




Otros tres más, estos de Hergiswil.

Y este último de Luzern. Veremos ahora por tierras menos proclives al hidrante terrestre como evoluciona su enfermedad...

Ade estuvo este invierno de excursión por los Pinrineos, y capturó este en Sort.

Este otro en Spot.

En una bonita casa de Ginestarre.


Y los dos últimos en Andorra.

Anna también hace excursiones para relajarse, y que más relajante que encontrar algún que otro buen ejemplo de hidrantes. Este de Moia.

Y este otro de Tona.

En la estación de Sants, ya abía salido alguno, otro más.

Y se quedo cerca, pero no llegó al de Cogulló de Can Torra.

Y hasta aquí otra dosis de hidrantes. Hasta que se vuelvan a acumular unos cuantos.

23 junio 2009

La explosión de los mangos

'La explosión de los mangos' de Mohammed Hanif, es la última lectura, y se me ha hecho un poco larga. El punto de partida es interesante , básicamente trata de relatar los últimos días del general Muhammad Zia-ul-Haq, dictador de Pakistán en los años 80, en plena guerra fría, y no tan fría, mientrás los USA querían echar a los rusos de Afghanistán. El general Zia tuvo una curiosa muerte, que abrió muchos interrogantes, y que el libro trata de al menos tres alternativas sobre las posibles teorías. El libro tiene un tono algo satírico, por que la estupidez de los militares, de los dictadores, y de los imperios que apoyan cualquier cosa que se oponga a sus supuestos enemigos mayores son cosas que carecen de cualquier sentido y más vale tomar algo de distancia. Peor el libro pierde ritmo, y no alcanza el tono de ironia inglesa que parece ser la fuente del escritor pakistanés. Y la imagen del momento esta tan centrada en los militares, que no aparecen mal reflejados, peor pierdes otras referencias y se hace pesado. Además que ya se sabe cual es el final, es un libro en el que la tensión esta en el como, y esta no acaba de despegar, avanza, pero no despega. Curioso, por lo poco que sabía del tema Pakistán, y mira que salen follones por aquellas latitudes, de aquellos lodos... Pero no acaba de enganchar.