23 julio 2022

Toni o cómo conseguir las Ronaldo Flash

Toni o cómo conseguir las Ronaldo Flash. Philip Waechter. Maeva Young 2020.

Se acerca la navidad y Toni tiene claro que es lo que quiere de regalo; se ha enamorado de las nuevas zapatillas del futbolista del momento. El problema es que este año su madre ha decidido que los regalos de navidad se dediquen a causas nobles. Toni no está muy convencido con el tema pero parece claro que si quiere esas zapatillas tendrá que comprarlas él mismo. Así que el plan para esa semana va a ser ganar dinero. Cada día es un capítulo con un plan distinto para ganar dinero; repartir folletos, tocar en la calle, pasear perros, vender en un mercadillo. Cualquier plan que se le ocurra a Toni, puede funcionar mejor o peor, pero seguro que van a hacer más interesante su vida, compartiendo momentos con sus amigos de siempre o conociendo nuevos amigos y gente interesante. Un montón de experiencias que pueden o no acercarle más a sus deseadas zapatillas.

Philip Waechter (Frankfurt am Main, Alemania, 1968) hace un tebeo costumbrista para jóvenes lectores donde consigue resaltar la vida común de una ciudad tipo alemana. El mensaje es siempre positivista y Toni es vital y muy buena persona. Lleno de aventuras sencillas pero que atrapan gracias a su humor amable y en las que cualquiera puede verse identificado. Con un tono y un dibujo que recuerda mucho al del Sempé del Pequeño Nicolás, con esas peculiares narices en todos los personajes, dibujados con esa línea sencilla, de caricatura minimalista pero llena de detalles y con uso del color que acompaña el tono amable de todo el cómic, a parte de la camiseta roja que caracteriza a Toni en todo el libro, cada capítulo utiliza unos fondos con tonos casi monocromos.

Waechter lleva publicando libros ilustrados desde 1995, algunos también han aparecido en castellano, como Yo, Muy famoso o Días de hijo y es fundador del atelier Labor junto a otros ilustradores de su ciudad natal. Es también hijo de Karl (F.K.) Waechter, dibujante y uno de los fundadores de la revista satírica Titanic, muy conocida en Alemania. Toni o cómo conseguir las Ronaldo Flash es su primer cómic largo del que ya hay continuación en Alemania con las vacaciones de Toni en el mar y que esperemos no tarde en aparecer también traducido por estos lares.

22 julio 2022

Fox+Chick. Fiesta de Pijamas

Fox+Chick. Fiesta de Pijamas. Sergio Ruzzier. Liana editorial 2021

Con este Fiesta de Pijamas ya son tres los libros protagonizados por el pollito Chick y el zorro Fox editados por Liana editorial. Un tebeo para primeros lectores que en cada volumen presenta tres historias, en esta ocasión una improvisada fiesta de pijamas de Chick en casa de Fox, el reencuentro, o no, del martillo favorito de Chick, y otra fiesta sorpresa. Tres historias en las que el siempre ingenioso y algo egoísta Chick se pone en algún brete, a él o a su amigo Fox, que con mucha ternura y paciencia siempre acompaña a Chick en sus aventuras. Un canto a la amistad donde Sergio Rauzzier (Milán, Italia 1966) juega con el clásico de la pareja cómica contrapuesta, que funciona con los pequeños desde los payasos de circo hasta los famosos Epi y Blas, para crear otra de esas entrañables parejas que son tan diferentes como divertidas pero que también transmiten valores a los que empiezan a leer tebeos.

Textos claros, pocas viñetas y con los elementos justos en ellas para no distraer al lector, con un dibujo que crea unos personajes propios de los que dan ganas de abrazar y un uso del color con aspecto de acuarelas sencillas, sin florituras pero que acompañan el tono amable de los libros, Ruzzier ha creado una serie que encanta a los primeros lectores y que ha recibido varios premios. Como de costumbre editado con cariño por parte de Liana tanto en castellano como en catalán.

21 julio 2022

El Tapiz de los Dragones de Té

El Tapiz de los Dragones de Té. Kay O’Neill. La Cúpula / Brúfalo 2021.
 

Parece que llega un final de ciclo en la saga de los Dragones de Té de K. O’Neill (Nueva Zelanda). Las jóvenes Greta y Minette van a tener que tomar decisiones que afectan a su pasado y a su futuro. Pero no están solas para hacerlo, siguen rodeadas de adultos que comparten certezas pero también incertidumbres y de cuquísimos dragones de té que piden tanto cuidado como rezuman amor.

O’Neill ha creado una serie de fantasía de relax que le da vuelta y media a todos los tópicos del género y los aproxima a una lectura pacifista, ecologista, inclusiva y llena de empatía. Una fantasía zen que transmite paz y tranquilidad en su argumento; la vida no tiene por que ser un drama y una lucha continua. La gente se apoyan unos a otros, un encuentro en un mercado no tiene porque ser una batalla, puede ser el nacimiento de una nueva amistad. El regreso de un viejo rival no es otra lucha llena de venganza, puede ser un reencuentro lleno de nostalgia y de sabiduría de la experiencia. La fantasía épica queda hecha trizas ante el sentido común y la empatía de los personajes. O’Neill refleja el espíritu y las necesidades del siglo XXI dejando muy atrás una visión de la fantasía con dragones añeja y desfasada. Aquí todo transmite tranquilidad y reflexión, desde ese dibujo sin línea negra entre el cartoon y el manga más kawaii hasta una tableta de colores cálidos que crean unos paisajes en los que cualquiera querría quedarse a vivir. Y encima está lleno de adorables dragones que son las mascotas perfectas que todos querríamos.


Puede que El tapiz de los Dragones de Té cierre una trilogía, pero seguro que hay más historias y el mundo que ha creado O’Neill dará todavía mucho de sí, tanto en la ficción como en nuestro mundo. Ya hay varios juegos de mesa ambientados en este maravilloso universo de los dragones de té, y mantendremos la esperanza de que O’Neill regrese para contarnos nuevas historias con dragones adorables. Los fans lo necesitaremos.

20 julio 2022

Transparentes

 Transparentes. Historias del exilio colombiano. Javier de Isusi. Astiberri 2020

 
Transparentes. Historias del exilio colombiano es un cómic editado por Astiberri junto a la Comisión de la Verdad de Colombia y la Universidad del País Vasco, es decir, todo un tebeo de encargo. Afortunadamente el panorama del cómic ha cambiado mucho los últimos años, para bien, y este tipo de tebeos institucionales no son lo que los antiguos prejuicios hacían prever. Para empezar, Javier de Isusi (Bilbao, 1972) es un autor reconocido, reciente ganador del Premio Nacional por su anterior trabajo La divina comedia de Oscar Wilde. Y el tema le viene como un anillo al dedo, conocedor de los parajes y la gente de sudamérica, que ya ha tocado en su obra.


Isusi es un contador de historias nato, y aquí lo vuelve a demostrar. Mostrando las historias de ocho personajes, tantos como las letras de Colombia, cada uno de ellos con su propio pasado y con diferentes experiencias en el exilio. Ocho casos que sirven para presentar las muchas vicisitudes que padece la gente que tuvo que forzosamente irse de Colombia. Ocho retratos ya de por sí interesantes y que muestran al lector la situación de ese exilio de un país que está intentado cerrar las cicatrices de un conflicto que parece que en 2016 inició su fin. Pero Isusi además logra entrelazar los ocho relatos para crear toda una historia que atrapa al lector, un hilo que cose los relatos creando un todo.


Un libro cuidado, con ese estilo de dibujo suelto que tiene Isusi, con tonos aguados para el color, que cambian entre personajes y ayudan a encuadrar las sensaciones sobre cada una de sus historias. Un libro lleno de esperanza por la resolución de uno de los conflictos más complicados de los últimos tiempos. Ciertamente los tebeos de encargo con esta calidad son de agradecer y refuerzan el poder que tienen los cómics para informar y transmitir vivencias de una forma mucho más empática que los fríos datos.

19 julio 2022

Un fantasma

Un fantasma. Arnau Sanz. Astiberri 2021 


El mundo ha sido devastado por un extraño virus. Son pocos los supervivientes y parece que la única estrategia es desalojar totalmente las zonas afectadas. O eso parece. Un fantasma sigue el relato de una de las últimas supervivientes de una de las zonas afectadas. Y también la del responsable de limpiar esa zona. Una historia en apariencia de supervivencia que pronto vira para presentar nuevos dilemas.

 
Arnau Sanz (Barcelona, 1984) sitúa en un escenario de ciencia ficción su primer trabajo para Astiberri. Un entorno post-apocalíptico, que ya es un clásico del género, mezclado con un sistema totalitario en la línea de 1984 de George Orwell. Pero más que ser el tema en si se usa como tropo, un escenario que el lector ya conoce y permite poner directamente a los personajes en unas situaciones conocidas a priori. Y a partir de ahí jugar con los sentimientos y las reacciones de los protagonistas, que precisamente es lo que le interesa a Sanz, llevándolos a unos extremos que son reflejo de nuestra realidad para así plantear dudas sin respuesta, pero que llevan a la reflexión del lector. Cosa que consigue perfectamente usando unos giros que hacen replantearse la ética y las motivaciones de los diferentes personajes y que en un día a día de pandemia global real como el que vivimos toman un nuevo sentido. 


Una obra compleja en la que además Sanz busca nuevos caminos gráficos, con un dibujo sin línea negra en el que usa formas geométricas que casi dan apariencia de collage al dibujo, recordando la obra de artistas como Delaunay o cómics de Alberto Breccia. Y con una paleta de colores secundarios poco habituales y que dan un toque todavía más extraño al futuro que presenta, resaltando un tono más pop en el que el simbolismo se impone al realismo.

18 julio 2022

Tiempos precarios

Tiempos precarios. Flavia Biondi. La Cúpula (2020)

Mia y Manuel son una pareja que convive con otros seis compañeros en un piso compartido. Rozando ya la treintena y tras muchos trabajos precarios encadenados, Mia ha llegado a un punto de inflexión en su vida. Cansada de una vida laboral que apenas sirve para subsistir y de tener una vida privada compartida, y sin saber muy bien cómo encarar su futuro, hasta su relación con Manuel parece estar en peligro. 

 Tiempos precarios de Flavia Biondi (Florencia, 1988) es una historia romántica, de crisis de pareja, de enredos sentimentales, de las de toda la vida. Pero viene cargada con las circunstancias que actualmente sufrimos como sociedad. Una crisis social que ha bloqueado a toda una generación para la que independizarse, encontrar un trabajo que permita crecer en lo personal, o formar familias, se ha convertido en una utopía. Un cambio social que no puede ser asumido y que necesita ser denunciado. Biondi lo hace contando cómo afecta esa situación en la vida corriente de los jóvenes de su generación, a través de historias que se fijan en los detalles cotidianos, pero sin hundirse en el drama. Una realidad social que también afecta a las historias de siempre. Y es que Tiempos precarios al fin y al cabo también nos habla de la necesidad de contar historias. 

 Y todo con un retrato de fondo de Bolonia, una ciudad preciosa que resalta en los lápices de Biondi. Lo hace con un dibujo de línea clara, precisa y en un monocolor poco habitual. Un azul que fija el tono de la historia y transmite un estado de ánimo, el de unos tiempos precarios en los que hay que buscar nuevas formas de afrontar la vida. Una obra de otra joven autora italiana que nos llega por estos lares, y que nos da idea de lo mucho que se cuece en el país transalpino en esto de los tebeos.

06 julio 2022

Crónica 40 Cómic Barcelona

Era esperado y al final llegó el momento, el regreso del Cómic Barcelona de nuevo en presencial y con sus pabellones gigantes. Un esperado regreso al contacto con los tebeos en el evento más emblemático del panorama, que este año lo han hecho coincidir con su 40 aniversario y que para abreviar lo llamaremos ‘el salón’.

Hay muchas formas de acercarse al salón. Incluso de no acercarse, ni con un palo. Un evento de este cariz no puede evitar polémicas y muchas discrepancias. No es sencillo gestionar un salón que pretende presentar todas las sensibilidades de los tebeos y acercarlas a cuanta más gente mejor. Pero el quid sería ese, que vaya mucho público y compre tebeos, y se amplíe la base lectora. Cuantos más lectores haya mejor para disminuir la precariedad del sector, que al fin y al cabo es el motivo final de cualquier polémica y problema.

Así que nos acercamos al salón de este año desde la perspectiva de una visita familiar como actividad lúdica. Aquí quizás este el primer handicap, entrar al evento para una familia que quiera pasar un rato por allí, una pareja con dos hijos ya se van a los 40€. A los que hay que añadir los gastos dentro, y teniendo en cuenta que no se puede salir y volver a entrar, o cuentas con presupuesto para comer o se opta por llevar bocadillos. Eso ya implica cierta planificación, y por tanto se está perdiendo parte del público que decide en último momento qué hacer.

Para una entrada de precio considerable vemos que es lo que ofertaba el salón este año. Empecemos por las exposiciones. Este año se notaba las dificultades económicas tras dos años de pandemia y evento digital. Muy modestas las exposiciones. Emotiva y con buenos ejemplos, pero muy sintética por no decir pequeña la dedicada al recientemente desaparecido Gallardo, al que en su honor han nombrado los premios al autor revelación. La del 40 aniversario era curiosa, muy institucional, pero con mucha información que afortunadamente este año se puede recuperar en formato digital en la web. Sería una pena que toda esa información se perdiese. Lo mismo pasa con muchas de las charlas que se producen en el salón, que debería quedar almacenadas. El viernes hemos visto charlas en las que casi (o sin casi) había más ponentes en la mesa que público. Pero con conversaciones interesantes que podrían ser grabadas y conservadas. También hubo dos conciertos, el viernes el de Tronco, con Conxita tras su polémica en el salón del 2017, ilustrado por Álvaro Ortiz y Roberta Vázquez. Entrañable y muy agradable, en un auditorio magnífico en el que apenas había 40 personas.

Otras exposiciones, la dedicada a Aroha Travé, autora revelación y única exposición de ganadores del año anterior, tras la polémica que ha dejado muchos autores en sus casas. Demostraba la potencia de la autora, pero la dificultad de hacer ese tipo de exposiciones atractivas cuando la producción del arte original es totalmente digital. Un tema complicado para el que parece no se ha encontrado todavía una solución atractiva.

Y la exposición dedicada a los juegos de rol y su relación con el cómic, a partir de creadores de cómic que también son jugadores y en algunos casos introducen ese tema en sus tebeos. Curiosa y limitada de nuevo por las cuestiones económicas. Las expos estaban muy lejos de aquellos excesos de antaño. Eso pesa, y habrá que buscar remedio en el futuro. No compensa ir al salón solo para ver las exposiciones.

Vamos al salón con los peques de casa. Ahora hay una sección dedicada a ellos, allí podemos hacer chapas dibujadas por nosotros, colorear dibujos, leer tebeos en una biblioteca. Y sin son muy peques un castillo hinchable. Se hacen talleres de dibujo y hay charlas de la Joso. Hay que planear un poco los horarios. Y quizás lo de pintar y dibujar, que sin duda es la base de los tebeos, sea una actividad bastante sobada para los peques. Pero ese espacio es necesario.

Los peques donde van a pedir ir, y donde vamos a pasar largos ratos, va a ser en la zona Nintendo, echando partidas a la última novedad de la Switch. Un espacio necesario para atraer al público más generalista y para tener un soporte económico para el salón. Tenía su lugar reservado en un lado del salón, y es uno de los más visitados por el público infantil. Es necesario que estén, pero habrá que buscar temas o modos de enlazarlo más al mundo de los tebeos.

Pero al salón se va principalmente a ver tebeos. Al mercadeo. Los stands este año estaban muy jerarquizados y cada cual buscando espacios temáticos bien delimitados. El merchandising directamente estaba en otro palacio, con lo que no sé si habrán estado muy contentos con la ubicación. En el palacio principal a la entrada se encontraban las editoriales más pequeñas, las de tamaño medio, seguidas de las librerías aún lado y al otro lado el espacio de fanzines y de artistas con venta directa. No es mala posición y la disposición parece lógica, aunque nunca es del gusto de todos.

En la parte posterior estaban las grandes editoriales, las multinacionales, y las grandes librerías, con unos stands cerrados que imitan las de los grandes de Angoulême, un espacio expositor de tienda cerrada y espacios para las firmas en los exteriores o en los entornos de los stands. Un tipo de stands que no acaban de gustarme y que acumulan más gente y a veces ya ni entras.

Lo más importante del salón, y al final lo que parece que todavía atrae a la gente a pagar la entrada es encontrar a los autores. El poder acercarse a ellos y llevarse un tebeo dedicado con algún dibujillo sigue siendo uno de los alicientes más importantes. Autores internacionales invitados por editoriales y el propio salón, que este año se veían a veces en sesiones de firmas a las que no iba mucha gente, otros que tenían largas colas. Quizás se han echado en falta los autores de la polémica del año pasado. Una ausencia notable dentro del sector. Pero también quizás poco notable para el público que va al salón y encuentra otros autores y otros tebeos. Posiblemente se haya notado más la ausencia de Jan, y sobre todo de Ibañez y sus infinitas colas buscando dedicatorias.

En la planta superior del palacio de stands estaba la zona de cosplay y de combates con espadas de espuma. Más actividades para otro sector de afición que también encuentra espacio en el salón. Actividades que se buscan para tener entretenida a la gente y moverla, como la sección de juegos de mesa y rol. Que a priori parece otro añadido un poco forzado, pero que tienen mucho más en común con los tebeos que otras de las actividades propuestas.

En el patio exterior y sin sombra había las mesas y los foodtrucks, con colas larguísimas a la hora de comer, ya solo conseguir algo para beber se convertía en otro periplo o otra cola más de las que se hacen en el salón. Así uno va pasando el día, entre cola y cola. Pero entre una cosa y otra se te pasa el día volando, con unos cuantos tebeos más. Muchos están firmados, y sin exagerar que para comprar cosas que puedes encontrar en tu tienda habitual al mismo o menor precio tampoco hace que exageres a la hora de cargar.

Como en todos estos eventos al final la parte social es lo que más importa. Ir y encontrarse con amigos, con colegas, conocer autores y editores. Ese es el quid. Esa es la parte que hay que potenciar. Y que en un evento más pequeño como el Graf parece más sencillo que en uno tan grande como el salón. Y en espacios hay que reconocer que es grande, las distancias a recorrer empiezan a ser considerables, y entre espacios y entre stands los pasillos son amplios. Uno no tiene sensación de agobio y aglomeración en ningún momento, mejor teniendo en cuenta que seguimos bajo la sombra del covid. Mucho espacio que parece hace que la gente esté más dispersada y no de la sensación que se alcancen los más de cien mil visitantes que tradicionalmente anuncia la organización. No da la sensación de esa cantidad de público, pero la gente de los stands se veía satisfecha con el nivel de ventas que hacían.

Un evento que intenta aunar todas las sensibilidades del sector, que se nota que intenta seguir el cambio iniciado con la nueva dirección antes de la pandemia, para volver a poner a los autores en el centro y buscar que nadie de un sector tan precario no esté representado. Pero que tiene muchos problemas que no se lo van a poner fácil, la pandemia no ha ayudado a ello, ni tampoco los errores que generan polémicas que no ayudan. El Cómic Barcelona ahora mismo es el hermano pequeño del salón del Manga, mucho más pequeño. Y aún siendo más pequeño tiene que contentar a muchas más sensibilidades y protagonistas. Muchas formas de entender los tebeos. Pero sobre todo, tiene que ser capaz de volver a atraer a un mayor público generalista y que todos salgan con un tebeo bajo el brazo. Solo ampliando la base lectora se pueden dar pasos para reducir la precariedad estructural del sector.

Y bueno, los premios. La verdad sea dicha, es que a la familia que visita el salón, lo de los premios poco le importan.

01 julio 2022

Reseñas en las naves (11)

 Las reseñas en 13 millones de naves del primer semestre de 2022.

 

 

Y otro año que repetimos y hemos colaborado en el anuario de la Jotdown y la ACDCómic, como de costumbre coordinado impecablemente por Iván Galiano. Un buen listado de muchos tebeos de todo tipo para disfrutar con sus lecturas. Por mi parte aparecen las reseñas de: 

  • El lobo en calzoncillos y el Cascaavellanas. Wilfrid Lupano, Mayana Itoïz y Paul Cauuet. Astronave 2021.
  • Revolución. 1 Libertad. Florent Grouazel y Younn Locard. Planeta Cómic 2021

Y las mini reseñas de Don Talarico. El bosque de las brujas de Jan en Amaníaco, Prdro y Maili de Álvaro Ortiz en ¡Caramba!, Hoops de Genie Espinosa en Sapristi y Nick Carter & André Bretón. Una pesquisa surrealista de David B. en Impedimenta.

 Y en la web de la Jot Down Cómics ya se puede leer on-line la reseña de Imbatible 1. Justicia y verduras de Pascal Jousselin en Editorial Base.