12 abril 2009

Allen y Barcelona

El otro día vi Vicky, Cristina, Barcelona, la premiada película de Woody Allen, que tenía pendiente. No soy fan de Allen, hay pelis que me gustan, otras que no, y otras que no he visto por falta de interés. Esta tenía curiosidad por verla, más por ver la visión que daba de la ciudad que por otra cosa. De todas formas la curiosidad era limitada, fijénse el tiempo que ha pasado desde el estreno hasta que la he visto...

Y no me ha gustado nada. El argumento es chorra, el hilvanado de la historia irreal, los personajes son inverosímiles, y no te puedes meter en la historia. Las interpretaciones no son nada del otro mundo, hasta podría decir que la Scarlet es la nueva Meryl Stripp, que solo hace de Meryl Stripp en todas las pelis. Pero lo que me ha sacado los colores, y me ha puesto nervioso incluso viendo la peli, es la imagen de la ciudad que da Allen. Hubo muchas quejas por que había dinero público en la peli, por que hacía publicidad de la ciudad. Pues en ese aspecto ni una queja, la peli es un reflejo de los tópicos más tópicos y los paisajes típicos de guía turística para americanos de pasta o clase media con pretensiones, perfecto. No me extraña que a los americanos les haya encantado, es la imagen que tienen de lo que quieren encontrar cuando viajan a Europa.

Pero es justo la imagen de Barcelona, que los barceloneses estamos hasta los cojones de ver, esa ciudad solo para turistas, o para ricos, alejada de la realidad totalmente, la ciudad de la que tenemos que apartarnos para no estropear la foto a los guiris, mientrás tenemos que pagar lo bonita que la ponen, y los fregados de las vomiteras de esos turistas que se creen que vienen a disneylandia, todos artistas, todos toreros. ?Me usta pasear, me bajo del park Güell a la playa...' dice uno de los guiris en un momento. Pues olé tus huevos, por que la pateada es de narices. Peor es que el otro pintor, y las otras, o vamos a Barcelona, por que me gusta Gaudí, que profundidad. Y que le den el oscar a la Pe, la leche, para lo que sale, y lo que hace. Claro les debe parecer complicado eso de ser capaz de hacer de histérica y gritar en DOS idiomas a la vez, la leche...

Una peli insustancial, que no cuenta nada, una fantasia mal llevada. Y aunque Allen digan que es muy europeo para ser americano, no deja de ser americano, su visión de Europa no puede pegar con la de un Europeo, Y desde luego su visión de Barcelona no puede ser tragada por un barcelonés, pero de los de a pie, los que sufrimos la ciudad y sin embargo no podemos dejarla, no de aquellos que se daban codazos para salir al fondo de extras, como parte del escenario...

5 comentarios:

Marta dijo...

Ja sap que no hi estic d'acord. Segurament perquè la peli em va resultar el que n'esperava (ni una gran peli, ni una de les millors del Woody Allen de llarg). De la mateixa manera que si un dia me'n vaig a Manhattan no espero trobar-me el Manhattan de les pelis del Woody Allen. O serà que no sóc de Barcelona, qui sap.

Anna dijo...

No la recomana ni per criticar-la amb coneixement de causa?


A la llista (inabastable) de pendents... Però hi ha moltes coses que han de caure abans...

Y desde luego su visión de Barcelona no puede ser tragada por un barcelonés
És que aquesta crec que ñes la clau: no va dirigida a la gent d eBarcelona (el públic buscat és un altre).
Però vaja, que no l'he vist...

Lucia dijo...

Menos mal que encuentro a alguien más que piensa como yo y al que le parece que hacer de histérica exótica racial y darle dos puñetazos a la mesa no cualifica para ganar un Oscar.
Por no hablar del macho bohemio español y sus "I told you to speak English" repetidos demasiadas veces.

Sobre la visión de Barcelona, aunque más arriba dicen que no va dirigida a la gente que vive en Bcn, aun así yo también encuentro exasperante todo ese conjunto de tópicos y de artistas y toreros y mansiones y demás. Y la voz del narrador, para más inri, como si a ese espectador que está esperando ver el estereotipo puro y duro hubiera que dárselo todo mascadito también...

Bueno, no sigo porque tampoco da para más, pero corroboro tu impresión, Raúl!

manu dijo...

me bajo del park Güell a la playa..
Lo tengo delante y tengo que reprimirme las ganas de soltarle una... o de comprobar el estado de sus cuadriceps.

Hasta los webs de lo políticamente correcto. Esta peli no la veo ni aunque me paguen (bueno, es cuestión de recibir una oferta adecuada).

Bea dijo...

La peli, como producto final, no es lo más deseable desde ningún punto de vista, seguramente que ni para el mismísimo Allen, que debió acabar hasta los ídem de presiones y demandas variopintas (un máster en identidad catalana?…). Además, es evidente que la película podría haberse rodado en cualquier otra ciudad que gustosa le hubiera cedido su nombre al título y unos cuantos eurillos… así que si apartamos los tópicos y la rabia que nos puedan dar muchas cosas, la película tiene lo que la mayoría de las comedias de Woody Allen: un desparpajo atronador para lanzar a la cara del espectador los trapitos del autocomplacido género humano al que pertenecemos (no creo que la “idiotez” de los personajes sea gratuita) y la capacidad para envolverlo todo en cierto aire “vodevilesco” y cerrar la historia sin moraleja, dejando abierto que cada espectador se decante, casi sin darse cuenta, por la actitud “idiota” que más afín le resulte a su ser.
Sencillo y sin complejos...