04 septiembre 2017

Mash Craft Beer Festival


Pues nuevo festival cervecero en Barcelona, el fin de semana del 2 al 3 de septiembre en la Nau Bostik, y por allí nos pasamos un rato el sábado por la tarde, casi más por casualidad de recordar que se hacía otro evento cervecero cerca de casa que por tenerlo marcado en la agenda.

Una nueva alternativa las clásicas ferias cerveceras y quizás más cercano conceptualmente al Barcelona Beer Festival. En este caso organizado por dos cerveceras locales, Edge brewing y Garage y dos de fuera, la sueca Brewski y la noruega What's Brewing. Unos 42 productores invitados, con mayoría de productores foráneos, cada cervecera contaba con un mostrador con dos grifos proporcionado por la organización, donde se iban pinchando cervezas especiales en tres naves. Luego, fuera lo típico de estas ferias, las caravan food de turno y las zonas de sillas y mesas para relajarse con las catas y ambiente de Dj's en cada sala. En principio las cervezas que se pinchaban eran bastante especiales, como muestra distintiva de un festival en el que la entrada no era barata. Por la tarde del sábado no se notaron aglomeraciones y como de costumbre en los festivales de cerveza el ambiente era muy relajado. Una nueva propuesta cervecera en la ciudad que tiene muy buena pinta y que seguramente siga prosperando.

Pero hay que tener en cuenta que buscan un público muy concreto. Y eso se notaba en el ambiente, era curioso ver como prácticamente la mitad de los asistentes iban con camisetas de referencia cervecera, de micros, de festivales, de reivindicación de la cultura artesana. Es un evento que no está para nada dirigido al consumidor casual, es para expertos, para gente muy metida. Y uno se ha ido descolgando de la escena cervecera, por distintos motivos, y ya no me entero de mucho, ya digo que caí más o menos de casualidad en que se hacía el evento. Pero la primera sorpresa fueron los doce euros y medio de entrada. Muy cara, para poder entrar a un recinto donde luego tienes que pagar por las cervezas que tomes, en general 2 euros por rellenar la copa que te dan a la entrada, unos 10-15 cl. Tamaño más que adecuado para la cata de cervezas, pero que hace todavía más inflacionista el precio de la cerveza. La cerveza artesana del Mash no era barata, era cerveza para una élite dispuesta a pagar. Un festival que está organizado a medias con cerveceras nórdicas, ponen precios nórdicos, que quizás para el turista que se viene de fin de semana a Barcelona a probar cervezas y disfrutar de la ciudad con buenas temperaturas sea ideal. Pero ya digo, parece que no está pensado para el aficionado casual local. Ya me he quedado en otra liga. Y te quedas con la sensación de que se ha creado otra actividad para guiris.

Una de las camisetas que vimos por el festival cogía la simbología antifascista de las banderas negras con el tema cervecero, defiende al productor local. Cosa que me hizo gracia, y me hizo pensar en la paradoja que se crea entre ese concepto anticapitalista de producción artesana y local, que al fin y al cabo luego se propaga internacionalmente con el movimiento de las cervezas artesanas, y la realidad del capitalismo neoliberal que hace que ese producto local, independiente y alternativo tenga unos costes que lo hacen un producto exclusivo para las élites pudientes. Solo puedes ser alternativo si lo puedes pagar. En cambio el producto barato y popular, la cerveza común que parece el enemigo de los entendidos, ese producto que es asequible, y que no tiene que tener una calidad inferior, de hecho se beneficia de las ventajas de la producción masiva, está en manos de las grandes multinacionales, de las que todos en principio recelamos. Y aquí se crea un paradoja que hace difícil escapar del sistema el pequeño productor tiene un producto caro para las élites, y la base solo tiene acceso al producto masivo, que beneficia a las élites. No deja de ser curioso.

Pero volviendo al festival, la cerveza estaba bien, pudimos probar cosas curiosas, aunque no muchas, por presupuesto y porque por mucha cerveza que haya en un festival la salud y el sentido común dicen que tampoco vas a probar más de 4 o 5 cervezas, al menos conscientemente. Con lo que pagar una entrada tan alta parece que tampoco sale a cuenta, y uno que se ha quedado en aficionado cervecero de segunda o tercera, entrar en las apreciaciones estilísticas de los de primera división se me hace difícil.

Así que el Mash bien de organización y de contenidos, aunque faltaba la guía de las cervezas presentes. Más si tenemos en cuenta el precio de la entrada, que hace que la asistencia a este tipo de festivales no salga a cuenta a un consumidor casual moderado. Es para pensar en ello. Por otro lado contento que el panorama cervecero haya cambiado tanto en tan poco tiempo, pero una lástima que parece para sobrevivir sea un producto tan exclusivo.

De momento en la ciudad el evento favorito sigue siendo la Fira del Poblenou, con una entrada más moderada, un ambiente muy veraniego y una ubicación inmejorable.

Y ahora que el verano se ha acabado y empieza un nuevo curso voy a admitir que las cervezas que más he disfrutado bebiendo este verano, y han sido unas cuantas y bien variadas, han sido una Paulaner Münchner Hell y una Kapuziner Weissbier, ambas cervezas de marcas que pertenecen a grande empresas, ambas cervezas de un estilo clásico lejos de extremos y experimentaciones de vanguardia. Quizás por eso aunque disfrute de una IPA con frutas de la pasión me asuste que una lata pueda costar 60 euros. Y parece que la tendencia está entre lo excesivamente comercial y de super o lo extremadamente extremo, único, y exquisitamente caro. Y es una lástima, porque hay un camino en medio lleno de posibilidades. Pero parece que son tiempos de extremos.

1 comentario:

Anna dijo...

Elitisme birraire.....

No sé si si algun dia prendrem mal ...