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05 mayo 2009

Das Bauhaus kommt aus Weimar

Una de las cosas que había que aprovechar en esta excursión era ir a visitar las exposiciones sobre la Bauhaus que hay este año por tierras turingias. Este año es el 90 aniversario, y por Weimar han montado la exposición Das Bauhaus kommt aus Weimar, que usa los diferentes museos de la ciudad para exponer cositas de la movida esta, que mira por donde, es una de esas cosas que me gustan, vaya usted a saber por qué.

Las exposiciones están por distintos museos de la ciudad, así que entre una y otra es buena excusa para pasear por la ciudad en primavera. La primera parada, el Neues Museum, las cosas de diseño, como tipografías y diseño para una propaganda de una panadería de Jena.

Pero también, lámapras, cacharros, muebles, como esta silla y armarito de Gropius, bastante feos, por cierto.
O esta famosa cuna de Peter Keler. Muy conceptual, muy de diseño, fabricable y tal, aunque no se yo a que limite funcional. Quizás el atractivo de la Bauhaus sea el concepto más que el objeto. Y curioso ver como esos diseños tienen cerca de 90 años, y se pueden encontrar cosas influenciadas en cualquier Ikea.

Paseando por la ciudad, te encuentras con un mercadillo de segunda (tercera o cuarta, vaya a saber) mano. Con curiosos vendedores en las paradas, que anuncias sus cositas, de forma peculiar.

El museo de Bauhaus de Weimar, que ya visite la primera vez que fui a Weimar, ahora tenían un video y una sala con un comic en las paredes explicando un poco la historia de la Bauhaus, lo usan como centro de información de las exposiciones.

El logo moderno de la Bauhaus, de Oskar Schlemmer, reproducido en una de las paredes.

Y las flores de los jardincillos, bien floreados en primavera.

Las otras paradas son el Schiller Museum, donde hay una exposición sobre las artes escénicas relacionadas con la Bauhaus, curioso el teatro de formas geométricas en movimiento, y las marionetas de Paul Klee.
A la entrada, una de las fotos de la vida en la escuela, vamos que lo de la sfiestas wg vienen de lejos. La siguiente parada, el Goethe-Nationalmuseum, donde estaba la exposición de pinturas, una buena selección, Gerhard Marcks, Lyonel Feininger, Johannes Itten, Georg Muche, Lothar Schreyer, Paul Klee, Oskar Schlemmer, Wassily Kandinsky y László Moholy-Nagy. Y los estudios de color que hacían los profes y los estudiantes (y Goethe, que también estudió mucho lo de los colores, y como no iba a estar Goethe, vamos...)
 
Siguiendo el paseo por la ciudad, para llegar al último lugar, paseamos por el parque, donde hay uno de esos cementerios que los rusos dejaron con sus víctimas de la segunda guerra mundial, y mantienen toda al simbología comunista de la época.

La última parada, House am Horm, un prototipo de Georg Muche de casa Bauhaus, para la exposición de 1923, patrimonio de la Unesco, y que debía ser el origen de una barriada. Casi mejor que no. Pero no deja de ser chulo, más que nada por como sus ideas radicales, influyeron en la evolución posterior, o algo así (eso pa los profesionales...).

En fin, que vale la pena la visita, y el paseo, sobretodo si el día es bueno, y se pasea por la ciudad, y se sienta uno en un a terracita, y disfruta bien lejos del trabajo.

13 octubre 2008

Zwiebelmarkt Weimar

Como el año pasado, uno de los acontecimientos del otoño en estas tierras es el Zwiebelmarkt de Weimar, el mercado de la cebolla. Y aprovechando que hacía un día decente, para allí que nos agrupamos y nos fuimos a pasar el día de lo más entretenido...
 
Paradas de guindillas y cazuelas de gulash húngaro.

Casitas de Weimar.
Grupos folkloricos que dan algo de miedo, procedencia suiza, creo.

Otra casita de Weimar.

El detrás de una estatúa.

Actuación en elescenario, música popular de siglos pasados y mucho chascarrillos.

Codillos como si fuesen pollos a l'ast.

Y cebollas, claro. Muchas paraditas con muchas cosas, de utilidad discutible...

Como muñequitas rusas de esas.

O cebollas floreadas.
Globos para los niños.

Los portales en la plaza dell mercado.

Y los vendedores disfrazados a lo medieval, en las paradas, haciendo comidas tradicionales. Disfrazados o traidos directamente de la época...

Un edifico cercano a uno de los schloss de Weimar.

Y uno de los leonjes a una de las entradas.

Y más cebollas.

Y chuches, muchas chuches. Y puestos de comidas, y bebidas, y si en uno no te gusta seguro en el siguiente hay algo que te hace caer en la tentación...

Y luego los escenarios, en cada plaza o recoveco, alguna actuación. Versiones de clásicos del rock'n'roll aquí.

Paradas con casitas para pájaros allá.

Y ajos, oscuros.
Y más muestras de la época en que estamos.

Y calabazas, también de la época.

Y muchas más cebollas...
La Original Saaletaler, schlager del duro, música de fiesta. i eres un guiri, te hace hasta gracia del todo, integrandonos...

En tierras del bratwurst, las norias permiten montarse en cochinillos, como no...

Otro grupo de versiones, este femenino. Grrrl Powa'.

El ayuntamiento abanderado de noche.

Un restaurante con un nombre más qeu apropiado para las fechas.

Y para acabar, que gran grupo de ska polka balcánico lo que sea. Los Polkaholix, que divertidos, bailar a esos ritmos, mientras un poco más a la izquierda la juventud local se dedicaba a poguear alocadamente, y los niños sentados en primera fila del escenario los observaban con caras de seriedad. Curiosas mezclas y combinaciones. 

Por cierto esta es la foto 10000 que hace mi cámara, así que en menos de un año, más de diez mil fotos. Parece que si ha hecho su uso el aparato en sí. Y sigo sin ser un aficionado a la fotográfia. Y sin hacer una buena foto ni de casualidad. Pero seguimos aprendiendo. Y mientrás me divierta, pues nada más que pedir.

14 octubre 2007

Cebollas

Se ve que cada año se celebra en Weimar el Zwiebelmarkt. Así que el sábado por la tarde nos acercamos a ver de que se trataba este mercado anual de la cebolla, vamos, a ver que cebollas pasaba por allí...

Pues básicamente paradas vendiendo cebollas. Pero cebollas para adornar, en bonitos enramados...
Muchas paradas vendiendo estas cebollas para adornar. Pero también paradas de otros tipos de artesanía, que no pueden fallar en ningún markt de los que he visto por estas tierras...Espadas de madera, gorros de piel, calcetines de lana...

Y mucha gente. Weimar estaba lleno de gente impresionante (dicen unos 350000 visitantes cada año). Como si fueran las Ramblas de Barcelona, pero en pequeño, y lleno de cebollas, y alemanes...que no quiere decir que en las Ramblas no haya, pero no en exclusiva...

Y como en las Ramblas, también hay animación en las calles. Percusiones, zancudos, vamos ambiente de fiesta mayor...

Y si, también se podía encontrar algún puesto con cebollas para comer. Y con ajos. Y los puestos de bratwursts...y de cervezas...Y lo imprescindible en este mercado, los zwiebelkuchen y el federweisser, o sea pastel de cebolla, una cosa hecha a base de cebolla (obvio) machacada y dorada al horno, no esta mal, pero tampoco es que sea anda del otro mundo, mejor las bratwursts...Eso sí, el federweisser rico rico...

Todo el centro de Weimar ocupado por el mercado, y en cada plaza un escenario con distintos tipos de música...Desde tradicionales bandas de metal...

Bandas de jazz klezmer desde Rusia en la plaza del mercado...

donde esta el ayuntamiento engalanado para la ocasión...

O bandas más modernillas tocando clásicos de la música disco...

La verdad que mucha cosa, y lleno de gente. Entretenido para pasar la tarde del sábado. Curioso esto de las cebollas de Weimar.