Cada cierto tiempo la tentación se hace irresistible, la nostalgia se apodera de uno, y siente la necesidad de regresar al Sónar, el festival de música electrónica al que tanto hemos acudido. Así que otro año vamos a pasar un sábado por la tarde en una de esas sesiones de día, para escuchar música guiados por el instinto, y las ganas de hedonismo veraniego, dejando que el festival te sorprenda con artistas de los que poco hemos oído hablar. Este año con fechas más tardías de lo que es habitual. Y allí nos plantamos sorteando las obras del metro, y sin desentonar con el público ya clásico de este festival. Y es que ya hay artistas que no habían nacido cuando nosotros ya íbamos a bailar al Sónar. Ley de vida. Vamos con la lista de los que vimos este año, a modo de recuerdo.
La Diabla. Un DJ canario que ya estaba en sesión cuando entramos tras los tramites de la pulsera, poner dinero en la pulsera, etc. Una sesión a base de reggeatón caliente, que hace sonar al genero de otra forma.
Vōx. Pero enseguida nos fuimos a ver a esta americana que con bases electrónicas nos dio una sesión de canción de media hora, cantando canciones donde juega con la voz y efectos sobre ella, y la enlaza con la tradición de cantantes de jazz pasando por el pop de Madonna hasta que llegamos a estas cosas. Curioso
FKJ. El francés French Kiwi Juice, un francés multi-instrumentista que a base de soul y funk, y tocando guitarras, bajos, saxo y teclados junto a sampleos en vivo nos dejo buenas sensaciones clásicas de música de baile, con bases juguetonas.
Yakamoto Kotzuga. Alias del joven veneciano Giacomo Mazzucato, bases techno abstractas con aires melancólicos y referencias a las bandas sonoras de terror de las pelis italianas de los 70. Así sonaba.
Lyzza. Una Dj brasileña afincada en Amsterdam, que hizo una sesión canónica de hard techno, con mucho bombo, y colando algún tema de guitarreo ultra coocido para levantar al público.
Bad Gyal. La estrella de la tarde, de lo que más lo peta ahora entre la juventud, twerking, dancehall pasando por el filtro del trap y el reggeaton, mucha pose e impostura de está catalana, hija de Eduard Farelo. No es para nosotros, más clásicos, e ideológicamente desplazados por el planteamiento.
Actress + Young Paint Live AI/AV. Más interesante el proyecto del inglés Darren Cunningham, generando techno abstracto con bases potentes bañadas con texturas abstractas y errores digitales, acompañado por unas proyecciones de vídeo generadas con inteligencia artificial. Y al final bailable y todo.
Branko. Mientras comíamos un bocadillo para coger fuerza de fondo teníamos la sesión del portugues Branko, techno con bases ritmicoas globales como el kuduro.
Red Axes. Un duo de Israel, que en directo y con un soporte tocando la batería dío una sesión de house de bajos gruesos y muy lúdica, el sonarVillage lleno, peor le faltaba algo a su propuesta.
Max Cooper. Lo mejorcito del día, el techno luminoso y alegre de este irlandes, con melodías de piano minimalista, y bases de techno muy bailables, con unos videos muy bonitos.
Theo Parrish. Y acabamos con un rato de la sesión del veterano Theo Parrish, capaz de mezclar funk, pianos jazz, y potentes bombos de house, con los que echarnos unos bailes finales.
Erol Alkan. A la salida dejamos la sesión techno de bombo y bajos para petar el Village de este turco, mientras nos fuimos a devolver el vaso, con la cola que tocaba de este sistema más capitalista que ecológico. Y de vuelta a casa, cansados, pero musicalmente recargados. Para otra temporada, cuando el gusanillo nos vuelva a morder.
Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
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22 julio 2019
11 abril 2019
Cómic Barcelona 2019
Pues como cada primavera, otra edición del salón del cómic que ha pasado, la 37º ya. Pero ahora ya no es salón, ahora es Cómic Barcelona. Un cambio de nombre necesario para los tiempos que corren, los eventos y las ferias hace tiempo que dejaron de ser salones. Y un cambio que anuncia que las cosas han cambiado. Si el año pasado ya se veían las nuevas tendencias y guías de la nueva dirección, este año se han confirmado, desde el cambio de nombre y el fantástico cártel de Ana Galvañ, una apuesta por nuevos aires.
Unos cambios que se centran más en cómo se cocina el evento que en cambiar unos ingredientes que ya de por sí tenían calidad. Se trataba de algo tan sencillo pero a la vez complicado cómo encontrar la mejor forma de presentarlos. Y ahí está un salón donde el cómic vuelve a ser el protagonista total, que cuida a los autores, y que vuelve a cuidar a los editores.
Pero vamos por partes y como de costumbre con el punto de vista del visitante de a pie, del que llega al salón Cómic Barcelona con la familia a disfrutar de un día de tebeos. Lo primero que se encuentra es un espacio amplio, pero amplio de narices, la sensación de agobio es cosa del pasado (hace mucho), aquí los pasillos son anchos y hay zonas de sobra para todas las actividades. Tanto espacio que se hace difícil estimar si realmente pasaron por allí más de cien mil personas. La distribución de los espacios sigue ese aire de racionalización que ya vimos el año pasado, los stands de la zona comercial se hallan distribuidos por temáticas, una zona comercial, lleno de merchandising, principalmente para otakus, luego la zona de librerías, con mucho material clásico, y cada vez más venta de originales. La zona de las grandes editoriales y librerías generalistas, la zona de las editoriales tradicionales y finalmente la de las nuevas, más pequeñas y alternativas junto la zona de fanzines y autores. Y además estas últimas colocadas en una zona de bastante paso, entre las exposiciones y la zona de actividades infantiles. En otro pabellón había mesas para picnic y un escenario donde se hicieron varios conciertos; Aviador Dro el viernes y los Pinker Tones el fin de semana, buscando un público más familiar, aunque al menos el domingo no acudió mucho. Y es que la oferta es inmensa y la gente se diluye en las múltiples propuestas y solo paseando entre stands ya se te van las horas.
Y si no te vas a otro pabellón donde están las exposiciones y las charlas. Las exposiciones centradas este año en un homenaje a Stan Lee, con páginas de sus creaciones por dibujantes clásicos como Jack Kirby. Una exposición con la relación de los autores del underground y la música, con muestras de sus diseños para discos. Y las exposiciones de los ganadores del año anterior, Laura Pérez Vernetti, Ángel de la Calle y Ana Penyas, siempre jugosas en cuanto a mostrar el proceso creativo de los autores, que siempre dejan a uno con ganas de más. Hay que sumarle a estas las habituales contribuciones de la Escola Joso, los concursos escolares y del Carnet Jove. Uno no echa en falta ni coches ni aviones, pero quizás con el espacio que hay exposiciones más extensas. Seguro que cuando todo esté reajustado de nuevo podremos ver exposiciones tan espectaculares como las que algunos recordamos de la época de la estación de Francia. Quizás estas exposiciones tan temporales deberían tener más vida en el circuito expositivo nacional, con recorrido por bibliotecas o centros culturales.
En el mismo pabellón de las exposiciones tenían lugar las charlas, un amplio y cuidado programa que ofrecía variedad, y que ha tenido llenazos como las charlas de Daniel Clowes o el show en directo de Campamento Krytpon, y otras charlas en las que casi eran más ponentes que gente en la sala. Pero se nota el cariño con la que se plantea el evento. Y como se busca la fórmula para atraer al público a una parte del salón que poco a poco seguro va a ganar más protagonismo, pues en ella está la salsa, sobretodo en las charlas de autores que son las estrellas del asunto.
Otro espacio interesante para captar a un público familiar más generalista es la zona Comic Kids, donde se plantean talleres y actividades para los más pequeños, una zona que se ha ido ajustando desde el año pasado, y que ha tenido sus actividades siempre ocupadas, con talleres con dibujantes de cómic infantil que hacen la delicia de los peques, que si ya disfrutan de forma natural con el dibujo, hacerlo con los creadores de sus lecturas le añade un plus. Un espacio y un público que hay que cuidar y potenciar. Algo que parece claro para los nuevos aires de Ficómic. Como lo confirma el hecho de añadir un premio para la mejor obra infantil/juvenil.
Y vamos con los premios de este salón, que pocas críticas han levantado, y es que poca discusión podía haber ante la calidad de los premiados y de todos los candidatos. Los premiados han sido:
- Gran premio del 37 Cómic Barcelona: Antonio Altarriba
- Mejor obra de autor español: ¡Universo! de Albert Monteys (Astiberri)
- Mejor obra extranjera: Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris (Reservoir Books)
- Autora Revelación: María Medem
- Mejor obra infantil/juvenil: El árbol que crecía en la pared de Lourdes Navarro (Sallybooks)
- Mejor fanzine: Saxífono
En definitiva, una edición en que autores y editores han quedado satisfechos, donde el público ha podido disfrutar de nuevo con los tebeos favoritos y la proximidad de sus creadores. Y en la que queda claro como los tebeos vuelven a ser el centro de todo. Sin que ello tenga que ir en contra de la presencia de Nintendo o las distribuidoras de cine, con las que se pueden establecer buenas sinergias, y que permiten aportar un soporte más que necesario. Cómic Barcelona se ha reencontrado con los tebeos y va recuperando a todos sus actores, independientemente del tamaño que tengan, un evento que ha sabido redirigirse y que ahora está camino de redimensionarse, a buscar el espacio y tamaño adecuados. Y que no debe olvidarse de atraer a todo tipo de público, y aficionado. Todavía faltan editores que tienen espacio, como las editoriales de manga, que aquí también pueden encontrar lectores. Y atraer un público no especializado al que el Cómic Barcelona pueda servir de puerta entrada al mundo del cómic. Para ello el coste de la entrada puede ser un handicap, ese gasto, más todo el que inevitablemente se haga en el interior, puede ser un obstáculo para una familia con dos niños, por ejemplo, algo que limita el número de visitantes.
11 marzo 2019
Graf Barcelona 2019
La entrada al Graf
Las paraditas del Graf
La pizarra del Graf. Imágenes ya clásicas.
Olivier Schrauwen y un editor feliz, por el ron o por la cola inmensa que tuvo continuamente.
Anne Simon tampoco dejó de firmar todo el día.
El botín.
Un año más nueva edición del Graf en Barcelona, ya van siete, y está más que consolidado. Se ha convertido en un espacio catártico para el mundo de los tebeos. Programación siempre atractiva, amor al medio impreso, equilibrio entre la novedad y el patrimonio. Bueno lo de siempre, con pequeñas mejoras. Por ejemplo una ampliación del espacio infantil, con talleres, que fueron un éxito para los asistentes, los niños que por allí estuvieron sé de primera mano que se lo pasaron muy bien. De otras actividades no tengo más referencias, porque en el Graf se hace vida de pasillo, pasar por todas las paradas y acabar comprando las viñetas que más te han llamado después de la dura selección se hace difícil, no solo por lo limitado de los presupuestos, sino también porque durante ese paseo uno se va a parar incontables veces a charlar con colegas y conocidos, y más de una vez el paseo va a derivar a la cervecita en el bar. Así que necesitas toda la tarde para darte un voltio por el espacio. Pero pasa volando entre conversación y conversación, saludos y saludo. Y aún así la sensación que no has vistos a todo el mundo, ni has podido comentarlo todo. Así se disfruta el Graf, lleva años siendo así, y que continué muchos más. Parece que el Salón de Barcelona (ya no salón) ha tomado nota.
04 septiembre 2017
Mash Craft Beer Festival
Pues nuevo festival cervecero en Barcelona, el fin de semana del 2 al 3 de septiembre en la Nau Bostik, y por allí nos pasamos un rato el sábado por la tarde, casi más por casualidad de recordar que se hacía otro evento cervecero cerca de casa que por tenerlo marcado en la agenda.
Una nueva alternativa las clásicas ferias cerveceras y quizás más cercano conceptualmente al Barcelona Beer Festival. En este caso organizado por dos cerveceras locales, Edge brewing y Garage y dos de fuera, la sueca Brewski y la noruega What's Brewing. Unos 42 productores invitados, con mayoría de productores foráneos, cada cervecera contaba con un mostrador con dos grifos proporcionado por la organización, donde se iban pinchando cervezas especiales en tres naves. Luego, fuera lo típico de estas ferias, las caravan food de turno y las zonas de sillas y mesas para relajarse con las catas y ambiente de Dj's en cada sala. En principio las cervezas que se pinchaban eran bastante especiales, como muestra distintiva de un festival en el que la entrada no era barata. Por la tarde del sábado no se notaron aglomeraciones y como de costumbre en los festivales de cerveza el ambiente era muy relajado. Una nueva propuesta cervecera en la ciudad que tiene muy buena pinta y que seguramente siga prosperando.
Pero hay que tener en cuenta que buscan un público muy concreto. Y eso se notaba en el ambiente, era curioso ver como prácticamente la mitad de los asistentes iban con camisetas de referencia cervecera, de micros, de festivales, de reivindicación de la cultura artesana. Es un evento que no está para nada dirigido al consumidor casual, es para expertos, para gente muy metida. Y uno se ha ido descolgando de la escena cervecera, por distintos motivos, y ya no me entero de mucho, ya digo que caí más o menos de casualidad en que se hacía el evento. Pero la primera sorpresa fueron los doce euros y medio de entrada. Muy cara, para poder entrar a un recinto donde luego tienes que pagar por las cervezas que tomes, en general 2 euros por rellenar la copa que te dan a la entrada, unos 10-15 cl. Tamaño más que adecuado para la cata de cervezas, pero que hace todavía más inflacionista el precio de la cerveza. La cerveza artesana del Mash no era barata, era cerveza para una élite dispuesta a pagar. Un festival que está organizado a medias con cerveceras nórdicas, ponen precios nórdicos, que quizás para el turista que se viene de fin de semana a Barcelona a probar cervezas y disfrutar de la ciudad con buenas temperaturas sea ideal. Pero ya digo, parece que no está pensado para el aficionado casual local. Ya me he quedado en otra liga. Y te quedas con la sensación de que se ha creado otra actividad para guiris.
Una de las camisetas que vimos por el festival cogía la simbología antifascista de las banderas negras con el tema cervecero, defiende al productor local. Cosa que me hizo gracia, y me hizo pensar en la paradoja que se crea entre ese concepto anticapitalista de producción artesana y local, que al fin y al cabo luego se propaga internacionalmente con el movimiento de las cervezas artesanas, y la realidad del capitalismo neoliberal que hace que ese producto local, independiente y alternativo tenga unos costes que lo hacen un producto exclusivo para las élites pudientes. Solo puedes ser alternativo si lo puedes pagar. En cambio el producto barato y popular, la cerveza común que parece el enemigo de los entendidos, ese producto que es asequible, y que no tiene que tener una calidad inferior, de hecho se beneficia de las ventajas de la producción masiva, está en manos de las grandes multinacionales, de las que todos en principio recelamos. Y aquí se crea un paradoja que hace difícil escapar del sistema el pequeño productor tiene un producto caro para las élites, y la base solo tiene acceso al producto masivo, que beneficia a las élites. No deja de ser curioso.
Pero volviendo al festival, la cerveza estaba bien, pudimos probar cosas curiosas, aunque no muchas, por presupuesto y porque por mucha cerveza que haya en un festival la salud y el sentido común dicen que tampoco vas a probar más de 4 o 5 cervezas, al menos conscientemente. Con lo que pagar una entrada tan alta parece que tampoco sale a cuenta, y uno que se ha quedado en aficionado cervecero de segunda o tercera, entrar en las apreciaciones estilísticas de los de primera división se me hace difícil.
Así que el Mash bien de organización y de contenidos, aunque faltaba la guía de las cervezas presentes. Más si tenemos en cuenta el precio de la entrada, que hace que la asistencia a este tipo de festivales no salga a cuenta a un consumidor casual moderado. Es para pensar en ello. Por otro lado contento que el panorama cervecero haya cambiado tanto en tan poco tiempo, pero una lástima que parece para sobrevivir sea un producto tan exclusivo.
De momento en la ciudad el evento favorito sigue siendo la Fira del Poblenou, con una entrada más moderada, un ambiente muy veraniego y una ubicación inmejorable.
Y ahora que el verano se ha acabado y empieza un nuevo curso voy a admitir que las cervezas que más he disfrutado bebiendo este verano, y han sido unas cuantas y bien variadas, han sido una Paulaner Münchner Hell y una Kapuziner Weissbier, ambas cervezas de marcas que pertenecen a grande empresas, ambas cervezas de un estilo clásico lejos de extremos y experimentaciones de vanguardia. Quizás por eso aunque disfrute de una IPA con frutas de la pasión me asuste que una lata pueda costar 60 euros. Y parece que la tendencia está entre lo excesivamente comercial y de super o lo extremadamente extremo, único, y exquisitamente caro. Y es una lástima, porque hay un camino en medio lleno de posibilidades. Pero parece que son tiempos de extremos.
03 junio 2017
Gutterfest 5
El pasado 20 de mayo nos pasamos por la quinta edición de Gutterfest, de nuevo en la Nau Bostik, y hay que ver como ha ido creciendo el festival de tebeos más alternativos de la ciudad. Con más presencia internacional que nunca, con más expositores, y eso teniendo que ser todavía muy selectivos ante todas las solicitudes que tienen los organizadores. Que están más que liados durante todo el festival, en el que la cola para pillar una cerveza parecía no decaer en ningún momento, cosa buena para que sigan habiendo nuevas ediciones. Y ya se han convertido en totalmente necesarios para conocer la escena más independiente y alternativa del panorama del cómic, no solo local sino con miras internacionales. Un festival que cada vez gusta más a pequeños editores y autores de todos los lugares. Y que se plantea como una gran fiesta, con sus conciertos, sus charlas, Muy disfrutable, yo lo pase muy bien, claro que para eso siempre ayudan las compañías y en está ocasión aprendimos mucho.
Curioso ver como hay espacio para tres alternativas de festivales independientes en la ciudad y que cada una de ellas tenga una naturaleza tan diferente, cierto es que hay cierta superposición, pero también muchas diferencias entre el Gutterfest, el Graf y el Kboom, en el que lamentablemente solo pude pasarme un ratito corto, lo justo para ver que también tenía un gran ambiente de fiesta y que también ha crecido en en estos años. Fantástica salud la de las bases y las alternativas comiqueras. Lástima que nos quedamos huérfanos de eventos en la ciudad hasta el año que viene (a excepción del salón del manga, pero eso ya...).
04 abril 2017
35 Salón del Cómic
Podría repetir lo de cada año, palabra por palabra. En parte lo haré, no queda otra. La otra parte, la de la crónica en sí está en 13 millones de naves, donde voy escribiendo alguna cosilla. Aquí toca la contracrónica. La rajada. Bueno o no tanto.
Me pasé dos días por el salón, un rato el jueves por la tarde, en plan para ver las cosas con calma. Y el sábado todo el día en plan familia. Lo primero el plan familia sigue siendo un lujo, el precio de las entradas multiplicado por N personas le quita mucha gracia al asunto, además en un recinto donde entras a gastar quieras o no. Un plan familiar no? Obviamente no, es la base del negocio.
Mucho espacio, para no estar agobiado ni cuando han cerrado las taquillas por no poder más gente, controles en las puertas y tal. Todo muy estricto, cosas de seguridad en estados de alarma y esas cosas. Mucho espacio para más expositores, pero se siguen notando las ausencias, muchas de las editoriales más pequeñas dedicadas a la novela gráfica, cómic independiente y de autor, los tebeos de vanguardia, todo eso no tiene espacio y no existe en el Salón del Cómic. A ellos no les interesa ir, a Ficomic se la trae como poco al pairo. No es su target, y ya están separadas las cosas de hace tiempo. EN la zona de expositores, pero también en la de las exposiciones. Seguimos con los Superhéroes, con Lucky Luke, con Milton Caniff y Will Eisner. Y el TBO, que vale cumple 100 años y es más que necesario reivindicarlo. Pero el resto, por muy espectaculares que sean es quedarse en lo más viejuno del cómic, y han pasado muchas cosas, pasan cosas desde hace 10 años que parece no entren en el Salón. Pues nada, ya sabemos a que vamos, a disfrutar de solo una parte de la fiesta, Pero también es verdad que yo voy cada vez más desencantado, por que mis vicios y gustos han evolucionado como lo ha hecho el medio. Y hay cosas que bueno, ya no me importan ni un rábano.
Pero bueno ellos llevan aviones y se les llena de gente, así que en lo que es su negocio no deben estar equivocados. Las expos al menos este año todas juntas en una zona para ellas solas y con una disposición espacial que las hace menos inhumanas. En eso ha mejorado, quedan lejos de los otros pabellones, pero mejor así.
Ahora el expulsar a los fanzines de la zona comercial, eso si que es una putada, para los fanzineros que es la base, la cantera de los tebeos. Y para los que busquen algo nuevo. En fin, un fanzinero de pasillo como Cels ahora tiene su propia expo, pero a los fanzines siguen tratándolos como a apestados. Y eso que editores de editoriales no pequeñas te decían que ellos lo veían mal, que mejor los fanzines en al zona comercial, que dan vidilla, que se les echaba en falta y que hay que cuidarles desde abajo.
Los premios, joder, si no fuese porque los que los ganan tienen méritos de sobra para ellos, el cachondeo es grande. Este año repartidos entre 3 grandes clásicas, Panini, Norma y Planeta. Hay para todos. La obra extranjera para un dibujante español. La nacional para un tebeo editado en Francia. Y la revelación para un autor con experiencia francesa. Alguien sabe que dicen las reglas de los premios? Y eso sin entrar en el tema de igualdad de géneros, que es de más sonrojo como poco. Por mucha mesa redonda que pongan, y contra programen con otra, y reivindiquen durante la entrega de los premios, poco parece vayan a cambiar las cosas. Y mira que no es tan complicado hacerlo mejor, simplemente con un poco más de transparencia a lo mejor...
Las novedades, pues bueno hay cosas interesantes, todavía no las he pillado, no me sale a cuenta hacerlo en el Saló. Si pillas algún autor que lo firme puede, pero parece que ya no hay tanta novedad reservada para el saló, así que o ya las tengo o no está el autor, o no me interesan. Así que un poco desencantado en ese aspecto, no hay tanto que pillar y diría que me traje más cosas del GRAF que del Salón. Y es que este año mucho autor, de siempre, los de siempre, y poco peso pesado o de interés para mis gustos. Pero claro es que mis gustos cada vez son menos del mainstream de la vieja industria que sigue siendo el eje del Salón. Nos hacemos viejos, será eso.
Vale la pena ir al Salón. Pues cada vez lo tengo menos claro. Pero acabo diciendo que sí, por encontrar y reencontrar gente que solo ves en esas ocasiones. Por aprovechar a verse con los amigos y hablar de tebeos y tal. Por ver los autores, y las pocas opciones de expos de tebeos que hay, pues se aprovecha. Veremos cuanto dura la balance en favor del sí, pero si ya llevamos más de 20 años yendo...
Pues eso, como siempre, lo de siempre.
Me pasé dos días por el salón, un rato el jueves por la tarde, en plan para ver las cosas con calma. Y el sábado todo el día en plan familia. Lo primero el plan familia sigue siendo un lujo, el precio de las entradas multiplicado por N personas le quita mucha gracia al asunto, además en un recinto donde entras a gastar quieras o no. Un plan familiar no? Obviamente no, es la base del negocio.
Mucho espacio, para no estar agobiado ni cuando han cerrado las taquillas por no poder más gente, controles en las puertas y tal. Todo muy estricto, cosas de seguridad en estados de alarma y esas cosas. Mucho espacio para más expositores, pero se siguen notando las ausencias, muchas de las editoriales más pequeñas dedicadas a la novela gráfica, cómic independiente y de autor, los tebeos de vanguardia, todo eso no tiene espacio y no existe en el Salón del Cómic. A ellos no les interesa ir, a Ficomic se la trae como poco al pairo. No es su target, y ya están separadas las cosas de hace tiempo. EN la zona de expositores, pero también en la de las exposiciones. Seguimos con los Superhéroes, con Lucky Luke, con Milton Caniff y Will Eisner. Y el TBO, que vale cumple 100 años y es más que necesario reivindicarlo. Pero el resto, por muy espectaculares que sean es quedarse en lo más viejuno del cómic, y han pasado muchas cosas, pasan cosas desde hace 10 años que parece no entren en el Salón. Pues nada, ya sabemos a que vamos, a disfrutar de solo una parte de la fiesta, Pero también es verdad que yo voy cada vez más desencantado, por que mis vicios y gustos han evolucionado como lo ha hecho el medio. Y hay cosas que bueno, ya no me importan ni un rábano.
Pero bueno ellos llevan aviones y se les llena de gente, así que en lo que es su negocio no deben estar equivocados. Las expos al menos este año todas juntas en una zona para ellas solas y con una disposición espacial que las hace menos inhumanas. En eso ha mejorado, quedan lejos de los otros pabellones, pero mejor así.
Ahora el expulsar a los fanzines de la zona comercial, eso si que es una putada, para los fanzineros que es la base, la cantera de los tebeos. Y para los que busquen algo nuevo. En fin, un fanzinero de pasillo como Cels ahora tiene su propia expo, pero a los fanzines siguen tratándolos como a apestados. Y eso que editores de editoriales no pequeñas te decían que ellos lo veían mal, que mejor los fanzines en al zona comercial, que dan vidilla, que se les echaba en falta y que hay que cuidarles desde abajo.
Los premios, joder, si no fuese porque los que los ganan tienen méritos de sobra para ellos, el cachondeo es grande. Este año repartidos entre 3 grandes clásicas, Panini, Norma y Planeta. Hay para todos. La obra extranjera para un dibujante español. La nacional para un tebeo editado en Francia. Y la revelación para un autor con experiencia francesa. Alguien sabe que dicen las reglas de los premios? Y eso sin entrar en el tema de igualdad de géneros, que es de más sonrojo como poco. Por mucha mesa redonda que pongan, y contra programen con otra, y reivindiquen durante la entrega de los premios, poco parece vayan a cambiar las cosas. Y mira que no es tan complicado hacerlo mejor, simplemente con un poco más de transparencia a lo mejor...
Las novedades, pues bueno hay cosas interesantes, todavía no las he pillado, no me sale a cuenta hacerlo en el Saló. Si pillas algún autor que lo firme puede, pero parece que ya no hay tanta novedad reservada para el saló, así que o ya las tengo o no está el autor, o no me interesan. Así que un poco desencantado en ese aspecto, no hay tanto que pillar y diría que me traje más cosas del GRAF que del Salón. Y es que este año mucho autor, de siempre, los de siempre, y poco peso pesado o de interés para mis gustos. Pero claro es que mis gustos cada vez son menos del mainstream de la vieja industria que sigue siendo el eje del Salón. Nos hacemos viejos, será eso.
Vale la pena ir al Salón. Pues cada vez lo tengo menos claro. Pero acabo diciendo que sí, por encontrar y reencontrar gente que solo ves en esas ocasiones. Por aprovechar a verse con los amigos y hablar de tebeos y tal. Por ver los autores, y las pocas opciones de expos de tebeos que hay, pues se aprovecha. Veremos cuanto dura la balance en favor del sí, pero si ya llevamos más de 20 años yendo...
Pues eso, como siempre, lo de siempre.
Las paraditas, todo preparadas para asaltar lectores.
Uno de los aviones de la expo de aviones, que también podrían haber sido escarolas, que también salen en los tebeos. Pero un avión mola más que una escarola.
La expo de Gaudí, de las más bonitas.
Un Eisner a color y con curvas.
Kim Jung Gi dibujando así de cabeza, y dejando a todos alucinando.
La del autor revelación Javi de Castro. Muy fan.
Cosas preciosas en la expo del TBO. Más reconocimiento fuera merecía.
Uno de los favoritos de mi padre de siempre.
Enamorado quedé de este panel de Cesc.
La pared de Trump. Chistes así como desordenados.
Los reyes del Saló los autores. aquí Javi Rey, autor revelación, firmando.
José Pablo García. Un superventas adaptando a Preston.
Pablo Ríos de charleta.
El sábado mucha más gente. Los tebeos sobreviven a pesar de todo.
06 marzo 2017
GRAF Barcelona 2017
Así estaba la cosa cuando estaba tranquila.
Juan Berrio
La gente de Gürtel
Alberto 'El tío Berni' haciendo negocios
Álvaro Ortiz donde tocase
Peter Jojaio
Pablo Taladro, uno de los lectores de cómics
La España Futurista de Paco Alcázar
Los Golden Globos de Ilu Station
Muchas paraditas con material curioso, donde están las editoriales de novela gráfica referentes junto a los fanzineros más jóvenes, escoger y seleccionar el material sin mermar la economía es tarea difícil, pero se hace más fácil porque siempre tienes con quién charlar un rato y comentar la jugada, lo que hace pasar el tiempo todavía más rápido si cabe, y con tanto encuentro y tal incluso se hace difícil aparecer por la sala de actos. Pero impagable pasear por las paradas con Manel, abrazarse a Pablo, charlar con Alberto, robarle unos dibujos a Álvaro o a Juan, poner caras a as gentes de tuiter y que te pongan cara, saludar a tantos y como no quedar con los de siempre. Consiguen que no te sientas un simple consumidor, si no que te hacen parte de ello.
Y este año he podido estar más rato el sábado, así que hemos podido ver la lectura de cómics, interpretados por sus autores, una performance genial, y el concierto presentación de Klari Moreno, y el de música de ritmo contundente de Paco Alcázar en su versión de España Futurista, que destila su particular humor en forma de conversaciones y vídeos bizarros como estribillos de sus ritmos. Y una nueva edición de los Golden globos de los Ilu Station, o como hacer una entrega de premios divertida, y no larga, jugando con la complicidad de los autores y editores para pasarlo bien.
Nos lo pasamos bien, como siempre, en un festival que ya ha demostrado que funciona perfectamente. Y no comentaremos el arroz, o que nos gustaría tener más lugares para entretener a las fieras y poder estar más en los tebeos, cosas que seguro irán retocando en futuras ediciones en las que seguro irán creciendo.
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